La paradoja de votar por Nicolás


Por: Luis Perales



Sin duda alguna en la corrupción, el burocratismo, la ineficiencia gubernamental, la falta de conciencia política de lo que entraña el proceso revolucionario bolivariano, encontraremos gran parte de la responsabilidad del desastre económico que hay en el país: Ministros, vice-ministros, militares, gobernadores, alcaldes, directores, gerentes, funcionarios (del poder constituido y de las mal llamadas estructuras del “poder popular”), que no tiene la menor idea de lo que es Socialismo, que no tienen la menor idea de lo que significa en las venas de nuestro pueblo el caudal de herencia histórica que nos ha hecho vanguardia de todo un continente en sus más altas aspiraciones, son responsables directos de este desastre.

Sin duda alguna que falta mucho por hacer cuando, por ejemplo, es notable que un número importante de jóvenes no reconocen en su esencia lo que significa la palabra Patria y que le han dado la espalda a cualquier rasgo de dignidad al preferir la esclavitud moderna que sostiene el orden capitalista mundial. "Sutil es la esclavitud" dice la canción de Alí. Sin duda alguna que es extrema y casi sin precedentes la situación que hoy en día atravesamos los venezolanos al estar inmersos en un charco putrefacto hijo del modelo económico capitalista llamado hiperinflación. Sin duda alguna que duele mucho el daño psicológico que se le está haciendo a un pueblo para despojarlo de cualquier rasgo ideológico que huela a izquierda, a través del chantaje, la intimidación y el terrorismo.

Pero... De ningún modo podemos hacer a un lado que Venezuela es un país que, además de contar con una privilegiada posición geográfica, es la primera reserva mundial de Petróleo, la octava de Gas y la décima novena de Agua; sólo por mencionar algunas de las principales potencialidades minerales y energéticas con las cuales contamos. De ningún modo podemos hacer a un lado que con la llegada de la Revolución Bolivariana al poder político en Venezuela fueron desplazados progresivamente de dicho escenario quienes históricamente desde el poder económico determinaban en lo político, generándose por tal asunto una disputa sin cuartel entre esta casta económica que vio sus intereses desplazados y una nueva casta política emergente que permea en lo económico sin precisión alguna en el marco del sistema capitalista.

En este escenario de chantaje y oportunismo en uno de los países más ricos del planeta donde la disputa por el poder político no se circunscribe solo a lo electoral, lo electoral sin embargo toma rol de predominancia de cara al mundo y al carácter democrático que ha caracterizado nuestra historia reciente. Sólo a través del ejercicio de la participación, en este caso electoral, nos demostraremos a nosotros mismos y le demostramos al mundo que podemos avanzar hacia un mejor país, superando las adversidades en paz y en el marco de la razón. Es de lamentar profundamente que existan compatriotas que no lo entiendan así y que por el contrario azucen a los perros de la guerra y clamen por una intervención imperial: franca posición de retroceso y barbarie.

La opción de quienes simpatizamos o militamos con la izquierda en las elecciones presidenciales del 20 de Mayo en Venezuela es Nicolás Maduro, aún en medio de lo descrito arriba. ¿Por qué? La respuesta para entenderla hay que circunscribirla en el marco de un proyecto y un proceso histórico, y por ende hay que alejarla de cualquier rasgo de personalismo. La respuesta además no es una decisión que implique una evaluación aprobada a una gestión gubernamental ni un cheque en blanco a quienes pudieran continuar dirigiendo el país desde el poder constituido. Algunos seguro irán a votar por Nicolás motivados por el bozal de arepa o por la balurda manipulación partidista del PSUV, estructura retrógada socialdemócrata. Pero otros, desde el camino de las comunidades iremos a votar con profundo espíritu crítico, clasista, patriota, antiimperialista, interpretando con claridad la altura del momento histórico que nos ha correspondido vivir. 

“El pueblo es sabio y paciente”, pero ojo: la paciencia tiene sus límites. 


Comentarios

Iván Quintero dijo…
Me llama la atención algo, la situación en la que se encuentra inmersa Venezuela en este momento no es acaso tan alienante y degradante de la dignidad de la condición humana del pueblo venezolano como aquella que es infligida por el sistema económico que tanto se critica, Capitalismo? Si es así, porque votar por un hombre que representa corrupción, burocracia y absoluto abandono de su pueblo? Acaso, no es tanto esto lo que se le critica a los gobiernos capitalistas y pro libre mercado? Si un ser humano no es capaz de satisfacer sus necesidades más básicas como alimentación, seguridad educación y un entorno que le permita desarrollar sus capacidades y potencialidades, de que sirve un concepto abstracto e intangible como, patria? La realidad ha de ser analizada con pragmatismo y la verdad es que Venezuela puede ser un país inmensamente rico, pero si su población vive en la más absoluta pobreza y miseria de nada sirven sus recursos, ni su gobierno, ni ese proceso histórico, porque no le devolvió a sus habitantes su dignidad, ni capacidad para valerse por sí mismos para crear su propio destino. Solo pasaron de depender de un sistema a otro...