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jueves, junio 12, 2008

En la carrera por el poder: quien tiene más llega a la meta y gana



(Breves reflexiones desde la periferia con respecto a las recientes elecciones en el PSUV)

Por: Luis Perales*



Parte I: El Partido

“El Partido es una organización de vanguardia. Los mejores trabajadores son propuestos por sus compañeros para integrarlo. Este es minoritario pero de gran autoridad por la calidad de sus cuadros. Nuestra aspiración es que el Partido sea de masas, pero cuando las masas hayan alcanzado el nivel de desarrollo de la vanguardia, es decir, cuando estén educados para el comunismo. Y a esa educación va encaminado el trabajo. El Partido es el ejemplo vivo; sus cuadros deben dictar cátedras de laboriosidad y sacrificio, deben llevar con su acción, a las masas, al fin de la tarea revolucionaria, lo que entraña años de duro bregar contra las dificultades de la construcción, los enemigos de clase, las lacras del pasado, el imperialismo...”
Ernesto CHE Guevara (El Socialismo y el hombre en Cuba)



En Venezuela cuando hablamos de Partido Político, hacemos referencia a una organización creada para competir en el juego electoral por las diversas instancias del poder político establecido dentro del Estado. Estos partidos surgen por diversas causas, algunas más nobles o perversas que otras, dependiendo de la perspectiva desde la que observe quien esté interesado en la utilización del Partido como instrumento para alcanzar el poder. Aunque en la actualidad la figura del Partido viene siendo sustituida principalmente por los medios de comunicación, en cuanto a la importancia que tenía como principal instrumento para la canalización de propuestas hechas desde los niveles superiores y movilización de las masas, sigue siendo un elemento fundamental en el juego político, sobre todo desde el punto de vista simbólico. Los símbolos juegan un papel fundamental en las ideologías que sustentan el juego político: colores, imágenes, frases, personajes históricos,... forman parte de un conglomerado de elementos que sintetizan el sentir de determinados segmentos de la población subyacentes en la conciencia colectiva.

Ningún Partido Político en la Historia venezolana, ha sido creado con otro fin que el de la utilización de estos símbolos para la manipulación de grandes sectores de la población en el momento electoral y en cuanto a la finalidad que persigue: el poder del Estado. En este sentido es necesario aclarar que la estructura del Partido es totalmente vertical, por lo tanto, en el mismo existe un sistema de jerarquías, establecidas históricamente por los diversos elementos que sostienen la sociedad capitalista. Quienes están en las cúpulas de los Partidos Políticos, bien sea por tradición o por el poder económico que lo condiciona a estar en esa instancia superior, son quienes pueden aspirar y pueden llegar a la meta establecida, que no es sino la continuación de un camino ya trazado para sostener el estatus quo que les permitió llegar.

Sin embargo es necesario aclarar la diferencia entre esta clase de Partido Político que ha prevalecido y prevalece en Venezuela a pesar de los movimientos circunstanciales de los últimos tiempos en cuanto a los acontecimientos históricos del país y la situación mundial, del Partido para la Revolución del que nos habla el Che y que ha sido un sueño aún inalcanzable de muchos de los grandes revolucionarios de Nuestra América y el mundo, pues las relaciones capitalistas y la ley del valor, han ido en detrimento aún de los más emblemáticos Partidos revolucionarios de la Historia de la humanidad.

El Partido para la Revolución sigue siendo una utopía, y pareciera que esta sociedad ha llegado a tal punto de degradación de lo humano y de la supremacía de las relaciones mercantilistas para la supervivencia, que el camino hacia la construcción de tal espacio se hace cada vez más difícil, y por ende más truncado el camino hacia la Revolución socialista por esta vía, entendiendo el Partido Revolucionario como un instrumento para la educación y liberación, para la formación del hombre nuevo.

El Partido Revolucionario no puede ser el partido electorero, no puede ni debe utilizar las armas melladas y los fetiches del sistema capitalista. Si así ocurriera, se habrá equivocado el camino y caerá lamentablemente en el círculo eterno de “la revolución permitida” o de sostenedores del status quo, sean de izquierda, de derecha o de término medio.


Parte II: La Ley del Valor

“En esta (sociedad capitalista), el hombre esta dirigido por un frío ordenamiento que, habitualmente, escapa al dominio de su comprensión. El ejemplar humano, enajenado, tiene un invisible cordón umbilical que le liga a la sociedad en su conjunto: la ley del valor. Ella actúa en todos los aspectos de su vida, va modelando su camino y su destino. Las leyes del capitalismo, invisibles para el común de las gentes y ciegas, actúan sobre el individuo sin que este se percate [...] Se muestra un camino con escollos que, aparentemente, un individuo con las cualidades necesarias puede superar para llegar a la meta. El premio se avizora en la lejanía; el camino es solitario. Además, es una carrera de lobos: solamente se puede llegar sobre el fracaso de otros.”
Ernesto CHE Guevara (El Socialismo y el hombre en Cuba)


En el capitalismo, quien más tiene, más puede. Por ende, quien no tiene, solo sueña que puede. Siendo lo peor del asunto el engaño del cual sufren los segundos pues queriendo poder no hacen más que impulsar aún más hacia arriba a quienes están parados sobre sus hombros, es decir, los primeros. La trampa es la siguiente: los de abajo siguen sosteniendo sobre hombros a los de arriba y sueñan con algún día estar arriba sobre los hombros de otros. Los de arriba les dicen a los de abajo “desde aquí se ve más bonito todo, algún día tú podrás verlo igual que yo”, y los de abajo se creen el cuento, y luchan por estar arriba, invirtiendo todo su tiempo en la competencia inútil de la selección natural y obviando que hay otras formas de ver el horizonte. A decir de Paul Watzlawick: “De todas las ilusiones la más peligrosa consiste en pensar que no existe sino una sola realidad”.

En el sistema capitalista todo tiene su precio y todo se convierte en compra y venta. A nivel de la “política” que hacen las estructuras del Poder establecido para sostener al estatus quo, las conciencias son baratas. Algunas pocas se compran con dinero, otras muchas con mentiras que parecen verdades, aunque estas segundas ni siquiera saben que son mercancía de una gran transacción comercial, pues se creen el cuento de los que están arriba y los sostienen con sus hombros y corren y los llevan hacia sus metas.

Para hacer la revolución socialista, hay que salirse del juego capitalista, hay que salirse de la competencia y trazarse la construcción de nuevos caminos hacia el horizonte. Caminos que hay que abrir y andar en colectivo, tal vez con vanguardias, pero no llevando a nadie sobre hombros a cambio de plata o de engaños, y estas vanguardias solo tienen que tener una característica: parecerse al hombre nuevo que construirá la sociedad comunista, esto lo demostrará con su comportamiento y ejemplo ante sus semejantes.


Parte III: La corte

“La burocracia estatal existía en la época de los regímenes burgueses con su cortejo de prebendas y de lacayismo, ya que a la sombra del presupuesto medraba un gran número de aprovechados que constituían la “corte” del político de turno. En una sociedad capitalista, donde todo el aparato del Estado esta puesto al servicio de la burguesía, su importancia como órgano dirigente es muy pequeña y lo fundamental resulta hacerlo lo suficientemente permeable como para permitir el transito de los aprovechados y lo suficientemente hermético como para apresar en sus mallas al pueblo.”
Ernesto CHE Guevara (Contra el Burocratismo)


Los venezolanos de a pie, vemos con preocupación la formación de una nueva burguesía nacional, que utilizando el oportunismo político han escalado decididamente posiciones a nivel económico en el juego capitalista. Esta situación y la mentalidad burguesa de los mismos han ido en detrimento continuo y peligroso del proceso revolucionario venezolano.

Las esperanzas se desvanecen cada vez más en las clases populares ante el maniqueísmo y la utilización de la simbología que han abrigado la luchas de liberación en nuestro país como nuevo elemento para escalar posiciones. No quiere decir esto que el proceso revolucionario se ha detenido y que no haya quienes le estén haciendo frente a esta situación, sin embargo los esfuerzos podrían ser inútiles ante los diversos frentes del monstruo capitalista, que ahora se mimetiza y mella desde adentro, si no se toman los correctivos pertinentes y necesarios, siendo entre los más importantes: la liberación del hombre a través de la educación revolucionaria y la guerra frontal y a muerte a las diversas formas de expresión del sistema capitalista. Una lleva a la otra de la mano.

No se puede hablar de revolución, mientras se sostienen y al mismo tiempo se fortalecen las estructuras del sistema, pues se estaría entrando en un círculo sin fin que no transformaría nada de fondo. La revolución socialista es transformadora y dinámica, va desbaratando los diversos engranajes que le dan movimiento al sistema actual, al sistema capitalista, y al mismo tiempo forma a los hombres que retomaran al camino hacia la humanidad.

* Militante de la Esperanza en la Venezuela bolivariana. Editor del periódico alternativo El Lápiz Rebelde.


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