III Entrompe y Quiebre Comunicacional de Los Pueblos en Lucha

ACTIVOS DE NUEVO...

¡Hacia el Encuentro por la Organización Necesaria y Posible! ---- COMUNIDADES AL MANDO - PROYECTO NUESTRA AMÉRICA ----

lunes, agosto 06, 2007

Campesino




Por: Pedro Pablo Pereira

Mi condición de campesino que aún alberga mi ser, a pesar de tanto tiempo viviendo en la ciudad, me pone en desventaja con la cultura citadina. Porque nací en el campo y, amasando el barro de los caminos, trochas y atajos, caminando tras la yunta junto a mi padre, oyendo los gemidos de la tierra cuando el arado penetraba su vientre abriendo el surco y luego el silencioso germinar de la semilla, creciendo la nueva planta; esa estrecha relación con la naturaleza madre, ese vivir perenne ya dormido ya despierto, creó en mi la cultura natural del amor a las plantas, a los animales, a las aguas y a todo lo que significa la vida. Por esta razón no entiendo la actitud civilizada y civilizadora del hombre contemporáneo que maneja la ciencia, la tecnología y la informática y esto me crea un gran conflicto entre el entender y el no entender.

La ciencia y la tecnología han avanzado extraordinariamente los últimos sesenta años que los que no entendemos nada nos quedamos perplejos, abismados y atemorizados de ver cómo la vida está en manos de unos cuantos sabios, pero sobre todo, detrás de unos pocos que aman más el dinero que la propia vida. Los sabios de la Biología han manipulado la genética cambiándole su curso primitivo y natural. La Química, ante la alarmante crecida de la población mundial y la demanda de alimentos, ha inventado los alimentos artificiales y los sabios físicos, manipuladores del átomo, han fabricado tantas bombas nucleares como para destruir en segundos buena parte del mundo y las acciones negativas de estos descubrimientos e inventos llegan hasta el campo en forma de contaminación y de enfermedades que nuestros chamanes no pueden curar. Esto, por supuesto, no lo entiende el campesino ni yo tampoco lo puedo comprender.

Es que somos tan desiguales los citadinos y los campesinos. Aquellos tan civilizados y nosotros tan atrasados. Por ejemplo: yo prefiero escuchar el rumor de las aguas de los ríos al chocar con piedras y raíces, montaña abajo que el ruido de los motores de los carros que cubren calles y avenidas; el mugido del toro y de la vaca, el relinchar del caballo o el rebuznar del asno, al sonido de las sirenas de las patrullas policiales y de las ambulancias. Me gusta más contemplar un bosque lleno de colorido, con su gran variedad de árboles, sus hojas perladas del rocío matutino, las aves picoteando en sus ramas, que no un bosque de cemento y cabillas, donde la gente vive prisionera de sí misma, incomunicada, con miedo y desconfianza del vecino. Me gusta más el verdor de los valles y praderas, los animalitos indefensos, las aves que alegran los amaneceres, los manantiales y arroyos que forman los ríos que ha de calmar nuestra sed que los complejos científicos y tecnológicos.

Por esto, no puedo entender que para nuestros sabios es más importante llevar los bolsillos llenos de dinero (porque esos proyectos no se defienden gratuita y amorosamente) que tomarse el agua contaminada o correr el riesgo de que los ríos se sequen. Pero es mi condición de campesino, como dije antes, que no me deja entender los avances del progreso y si tengo que utilizar esos avances es porque no tengo otra salida.

No hay comentarios.: